Sin sonar alarmista, lo cierto es que en estos días vivimos momentos difíciles en la educación en nuestro país. Debido al brote de influenza, se han suspendido las clases en todos los niveles en todo el país. Los centros educativos han cerrado sus puertas, por órdenes del gobierno federal, como medida de precautoria para evitar la propagación del virus.
Hay cierta incertidumbre, ¿Cuándo vamos a volver?, ¿Se va a recorrer el calendario escolar? ¿Y los exámenes que teníamos?, como educadores ¿Qué podemos hacer?
Independientemente de las decisiones que se sigan tomando, el e-learning o la educación a distancia es un buen camino de solución en esta realidad que sorpresivamente nos está tocando vivir. Se pueden hacer muchas cosas; quisiera contar en este espacio lo que he estado haciendo personalmente.
Las clases que son totalmente a distancia, como la que imparto a nivel bachillerato con Dokeos, no sufrieron ningún cambio. En esa clase pongo en la plataforma el material que tienen que revisar los alumnos junto con las actividades y se abre el chat todos los lunes para que, durante una hora, realicen las preguntas sobre los materiales, y pueda yo como maestro dar una retroalimentación general. Este lunes 27 de mayo los alumnos de bachillerato no tuvieron que ir a su salón de clases, pero creyeron que eran vacaciones y muchos no se conectaron. Les expliqué que una de las ventajas del e-learning es que podían seguir estudiando desde sus casas a pesar de que su colegio estaba cerrado, y como pensaban que eran vacaciones a varios no les gustó. Les mandé un correo a los alumnos que están tomando la materia, y todo sigue como normalmente llevamos la clase.
A nivel universidad, las clases que doy son totalmente presenciales, y utilizo la plataforma Moodle como complemento y recurso didáctico. Durante el semestre los alumnos han participado en foros de discusión, subido tareas, y consultado material que les ayuda en su formación. Debido a la medida de suspender clases, y la cercanía de los exámenes finales, coloqué una serie de materiales que los alumnos tienen que consultar y preparar de manera que independientemente de la fecha de regreso de clases, ellos tienen que realizar y entregar. La evaluación final consiste en un trabajo, que pueden empezar a realizar desde ahora y en la comodidad (y seguridad) de sus casas.
Un maestro amigo mío que utiliza la misma plataforma Moodle, hizo lo mismo con sus alumnos. Les había encargado un trabajo de investigación, en el cual tenían que ir a diferentes universidades y entrevistarse con algún investigador. Por mail les comunicó que la actividad había cambiado, que revisaran en la plataforma los detalles de la nueva actividad. Ahora la entrevista podía ser a distancia, por mail, o por teléfono. Puso una serie de documentos, y les pidió que estuvieran pendientes de la plataforma. Así las clases siguen, e independientemente de los acontecimientos en nuestro país, los alumnos siguen estudiando.
Quizá muchos piensan que son vacaciones obligatorias, pero no debemos de parar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Como estas historias, varias instituciones han hecho esfuerzos por continuar con sus clases. Quizá no de manera institucional, o más bien a título personal, como los ejemplos que acabo de mostrar, pero e-learning en esta situación, es una buena solución.
Existen muchos motivos para utilizar el e-learning, válidos todos ellos. Una contingencia como la que estamos viviendo es uno de ellos.
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